Misión del Blog

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martes, 2 de junio de 2009

Roe versus Wade

Por Sugel Michelén


A comienzos del 1970, Norma McCorvey, en ese entonces una joven mesera de 21 años, dijo haber sido violada por una pandilla y haber quedado embarazada. Dos abogadas recién graduadas de la Facultad de Leyes de la Universidad de Texas, Sarah Weddington y Linda Coffee, la convencieron de abortar su bebé en vez de darlo en adopción. El caso fue llevado a los tribunales, hasta llegar a la Suprema Corte de Justicia. Las abogadas de McCorvey, conocida ahora con el seudónimo de Jane Roe, argüían que ella había sido privada de su derecho fundamental a escoger cuándo y dónde tener un niño.

Finalmente, el 22 de Enero de 1973, la Suprema Corte de Justicia declaró que el derecho constitucional de la mujer a su privacidad era más importante que el derecho del estado a regular el aborto. En otras palabras, si el estado legisla en contra del aborto se está entrometiendo con el derecho que tiene la mujer a su vida privada. Este famoso caso pasó a la historia como “Roe versus Wade”. Hasta ese momento, sólo 4 estados permitían el aborto y únicamente por causas terapéuticas. Pero a partir de entonces, el aborto quedó legalizado en los 50 estados de los EUA.

Unos años más tarde, la protagonista del famoso caso judicial declaró que había mentido, que su embarazo no había sido el producto de una violación y se arrepintió de haber sido usada para defender la libre elección de la mujer. El 23 de Marzo de 1997 hizo la siguiente declaración: “Yo soy Norma McCorvey. Fui conocida como Jane Roe el 22 de Enero de 1973 cuando la Corte Suprema de los Estados Unidos declaró que la mujer tiene el derecho de abortar… Humildemente pido perdón a los millones de mujeres y niños no nacidos que han experimentado la violencia del aborto”. En el 2004 trató de reabrir su caso, pero su petición fue denegada.

Irónicamente, en un discurso pronunciado en el Instituto de Ética de la Educación, en Oklahoma, Sarah Weddington explicó con estas palabras por qué había defendido el improvisado relato de McCorvey: “Mi conducta pudo no haber sido totalmente ética. Pero lo hice por lo que pensé fueron buenas razones”. Lamentablemente, una historia inventada y la conducta “no totalmente ética” de dos abogadas, resultaron en un veredicto que ha costado la vida de unos 45 millones de seres humanos. Las ideas tienen consecuencias; cuando el hombre decide echar a un lado las normas de Dios para implantar las suyas, los resultados son catastróficos.

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