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martes, 17 de noviembre de 2009

Hay ciertas cosas que el Dios omnipotente no puede hacer

La omnipotencia divina ha sido motivo de mucha controversia en la historia de la filosofía. Tomás de Aquino escribió al respecto que aunque “todos confiesan que Dios es omnipotente… parece difícil expresar en qué consiste precisamente Su omnipotencia”.

Algunas personas entienden que imponerle cualquier limitación al poder de Dios, ya sea de tipo lógico o de cualquier otro tipo, minaría seriamente el concepto que el cristianismo histórico ha defendido de la omnipotencia divina.

Sin embargo, si algo podemos aprender al estudiar el concepto clásico de omnipotencia defendido por el cristianismo histórico es que este atributo divino siempre fue entendido como compatible con ciertas limitaciones del poder de Dios. “Hay ciertas cosas que aún un Dios omnipotente no puede hacer”, dice acertadamente Ronald Nash.

Omnipotencia y las leyes de la lógica:

En este punto de la discusión es importante hacer una diferencia entre lo que es físicamente posible de lo que es lógicamente posible. Nash dice al respecto: “Algo es lógicamente posible si su descripción no viola la ley de la no contradicción. Algo es físicamente posible si algunos [seres] humanos lo han hecho en este mundo real”.

Dar 70 home runs en una temporada es físicamente posible porque algunos jugadores de grandes ligas lo han hecho. Cruzar el Atlántico a nado no parece ser físicamente posible para ningún ser humano. Aquino entendió que nada se ganaba analizando la omnipotencia divina en términos de posibilidades físicas. En sus propias palabras:

“Si fuéramos a decir que Dios es omnipotente porque Él puede hacer todas las cosas que son posibles por Su poder sería un círculo vicioso para explicar la naturaleza de Su poder. Porque no estaríamos diciendo nada más que Dios es omnipotente porque Él puede hacer todo lo que es capaz de hacer”.

Más bien deberíamos acercarnos a este tema en términos de lo lógicamente posible. La mayoría de los pensadores cristianos están de acuerdo con Tomás de Aquino en que la omnipotencia divina requiere necesariamente de consistencia lógica y no únicamente de posibilidad física.

Si un acto es lógicamente imposible, también será físicamente imposible. Por ejemplo, hacer un círculo cuadrado. Hacer un círculo cuadrado no es llevar a cabo una obra sino dar expresión en palabras a lo que sería una pseudo obra. Pero el hecho de que un ser no pueda hacer una pseudo obra no tiene nada que ver con una limitación de su poder.

Descartes ha sido uno de los pocos filósofos que se opuso al pensamiento de Aquino. Según él, Dios no puede estar limitado por nada, ni siquiera por la ley de la no contradicción. Un Ser omnipotente debería ser capaz de hacer cualquier cosa, incluyendo aquello que es auto contradictorio.

Uno de los problemas que enfrentamos al tratar con esta aseveración es que resulta imposible de ser cuestionada en un diálogo significativo; ya que cualquier proceso de sana argumentación o refutación parte de ciertas presuposiciones, es imposible argumentar contra alguien que rechaza la regla más fundamental del razonamiento.

No obstante, hay algunas cosas que podemos decir al respecto. Por un lado, aquellos que aceptan la autoridad de las Escrituras deben reconocer que hay algunas cosas que el Dios omnipotente no puede hacer.

Por ejemplo, Dios no puede mentir ni jurar por nadie mayor que Él (comp. He. 6:18, 13). La perspectiva bíblica de la omnipotencia de Dios no es la habilidad de hacer absolutamente todo.

Por otra parte, algunos filósofos han hecho la observación de que es absurdo considerar que algo contradictorio sea realmente “algo”. El filósofo británico Richard Swinburne dice al respecto: “Una acción lógicamente imposible no es una acción. Es lo que es descrito por una forma de palabras que tienen la intención de describir una acción, pero no describe nada que sea coherente como para suponer que pueda ser hecho. No es una objeción contra la omnipotencia de A el que no pueda hacer un círculo cuadrado. Esto así porque ‘hacer un círculo cuadrado’ no describe nada que sea coherente suponer que pueda ser hecho”.

Como bien señala Tomás de Aquino, es más preciso decir que una pseudo obra no puede ser hecha, a decir que Dios no puede hacerlas. Afirmar que Dios puede actuar en contra de las leyes de la lógica es hacer de Él un ser que no puede ser conocido ni comprendido.

Omnipotencia y paradoja:

Algunos filósofos plantean que, aún asumiendo que Dios no puede hacer algo que sea lógicamente imposible, esto no se aplica al problema que se genera cuando preguntamos si Dios puede crear una piedra tan pesada que Él no pueda cargar. Esta acción no parece ser auto contradictoria en el mismo sentido en que hacer un círculo cuadrado es auto contradictorio.

La paradoja que se presenta aquí es muy evidente: Si Dios pudiera crear una piedra tan pesada que luego no pudiera levantar, entonces hay algo que Él no puede hacer (levantar la piedra).

Y si Dios no puede crear una piedra que sea demasiado pesada para que Él pudiera levantarla, sigue habiendo algo que Él no puede hacer (crear esa piedra). En ambos casos, dicen algunos, eso probaría que Dios no es omnipotente.

El filósofo George Mavrodes, en una amplia discusión acerca de esta paradoja, dice que el argumento de Aquino con respecto a la posibilidad lógica puede ser aplicado a la paradoja de la piedra. Por un lado, este planteamiento parte de la presuposición de que Dios es omnipotente; si Dios no fuera omnipotente no existiría ninguna paradoja, ya que la frase “una piedra demasiado pesada que Dios no puede levantar” no sería auto contradictoria.

Pero una vez partimos de la presuposición de que Dios es omnipotente, el argumento de Aquino con respecto a la posibilidad lógica puede ser aplicado al problema. Si decimos de entrada que Dios es omnipotente, entonces la frase “Dios no puede crear una piedra tan pesada que Él mismo no pueda levantar” viene a ser una contradicción.

La acción de crear una piedra que Él no pueda levantar no es más que una pseudo obra que no puede ser hecha y, por lo tanto, no puede ser tomada como una objeción a la omnipotencia de Dios.

En conclusión, la paradoja presentada con la piedra puede ser manejada con el argumento de Tomás de Aquino de que la omnipotencia de Dios no se extiende hacia aquellas cosas que son lógicamente imposibles de hacer.

Omnipotencia y pecado:

Por cuanto pecar es un acto que es tanto lógica como físicamente posible, como vemos en el caso de los seres humanos, ¿cómo podemos decir que Dios es omnipotente si Él no puede pecar? Si Dios no puede pecar, entonces hay algo que es lógica y físicamente posible que Dios no puede hacer.

Tanto Anselmo de Canterbury como Tomás de Aquino lidiaron con esta cuestión. La incapacidad que tiene Dios de pecar, dice Anselmo, parece ser incompatible con la aseveración de que Dios es omnipotente; sin embargo, la habilidad de pecar no es el resultado de tener poder, sino de carecer de él.

Aquino argumentaba de una manera similar al afirmar que “pecar es quedarse corto de llevar a cabo una acción perfecta; por consiguiente, ser capaz de pecar es ser capaz de quedarse corto al llevar a cabo una acción, lo cual es repugnante a la omnipotencia. Por lo tanto, si Dios no puede pecar es debido precisamente a Su omnipotencia”.

Si Dios pecara eso probaría más bien que no es omnipotente. “Carecer de poder [para evitar la perversidad] es ser imperfecto, pero ser incapaz de mentir es una perfección” (Jerome Gellman).

© Por Sugel Michelén. Todo pensamiento cautivo. Usted puede reproducir y distribuir este material, siempre que sea sin fines de lucro, sin alterar su contenido y reconociendo su autor y procedencia.