Misión del Blog

Proclamar el señorío de Jesucristo sobre todos los aspectos de la cultura

lunes, 17 de mayo de 2010

Historia de la Reforma: Introducción

En este cuatrimestre de nuestra Escuela Dominical que comenzó este mes de Mayo, estamos impartiendo Historia de la Reforma. Para beneficio de mis estudiantes, así como de todos aquellos que deseen estudiar el tema a través del blog, estaré publicando cada lunes las notas de mi clase del día anterior. En esta introducción de manera particular estaré haciendo un amplio uso del material del pastor Dave Merck.

I. DEFINICIÓN DE “HISTORIA”:

“La historia son las obras pasadas del Dios soberano en cumplimiento de sus decretos eternos, los cuales incluyen especialmente las obras de los hombres (y otros seres espirituales incluyendo Satanás y sus huestes de ángeles caídos, así como las huestes de los ángeles que no cayeron) quienes son responsables por tales obras ante Dios su creador” (Dave Merck).

A. Los elementos de esta definición:

1. La historia hace referencia a eventos pasados (Salmos 77:11; 143:5).

2. La historia, a final de cuentas, es la obra del Dios soberano en el cumplimiento de Sus decretos eternos (Salmos 103:19; Romanos 11:36; Efesios 1:11).

3. La historia incluye especialmente las obras de los hombres, pero no como meros espectadores, si no como agentes libres y responsables (Hechos 2: 23).

B. Algunas aplicaciones que se derivan de ellos:

1. Por cuanto la historia es la obra soberana de Dios en cumplimiento de sus decretos eternos, y por cuanto los hombres por creación son portadores de la imagen de Dios, aprendemos que nuestras historias personales son significativas y relevantes. Vuestras vidas poseen significado y propósito.

2. Por cuanto somos responsables de cómo usamos nuestras vidas, y por cuanto responderemos al Dios que nos hizo por lo que hicimos con nuestras vidas, debemos usarlas para los propósitos correctos: glorificar a Dios y hacer lo que es bueno para nuestros congéneres.

II. EL DOBLE ASPECTO DE LA HISTORIA:

Al estudiar la historia debemos tomar en cuenta que se trata de una moneda con dos caras:

A. El aspecto divino de la historia:

Este con¬siste en el desarrollo del plan soberano de Dios con la humanidad; plan que fue trazado por Dios en la eternidad de acuerdo a Su infi¬nita sabiduría, santidad y bondad, el cual procura Su gloria y la felicidad eterna de los Suyos.

B. El aspecto humano de la historia:

Desde este punto de vista podemos decir que se trata de la “biografía de la raza humana”, desarro¬llada a través de caídas y levantamientos, y que se mueve hacia la consumación final, donde Dios “dará a cada uno conforme a sus obras”.

III. ALGUNOS ASPECTOS QUE ENTRAN EN JUEGO EN EL PROCESO DE DESARROLLO DE LA IGLESIA EN LA HISTORIA:

Texto clave: Mateo 16:17-19. El pastor Merck señala los siguientes aspectos que encontramos en este texto sobre el desarrollo de la Iglesia en su marco histórico:

A. Su desarrollo predicho:

“Yo edificaré mi Iglesia”. Debemos abordar el estudio de la historia de la Iglesia con la expectación de encontrar allí precisamente lo que Cristo predijo que ocurriría y lo que de hecho comenzó a ocurrir desde los primeros días de la Iglesia.

B. Su propósito personal en ese desarrollo:

“Yo edificaré…”. Debemos estudiar la historia de la Iglesia con la presuposición básica de que estamos siendo testigos de la actividad soberana de edificación de nuestro Señor Jesucristo a través de su Espíritu.

C. La prioridad de su desarrollo:

“Yo edificaré mi Iglesia”. La Iglesia que Cristo promete edificar es aquella por la que Él murió; por lo tanto, al estudiar la historia de la Iglesia, estamos siendo testigos de la actividad soberana que Cristo lleva a cabo con un profundo interés personal. Consecuentemente, “no hay lugar para una objetividad neutral o una fría indiferencia en nuestro estudio, sino más bien un asombro y temor piadosos, y un gran cuidado en nuestro estudio.”

D. El aspecto positivo de su desarrollo:

“Yo edificaré mi Iglesia”. Cuando estudiamos la historia de la Iglesia, debemos hacerlo con la expectación de encontrar progreso y desarrollo positivos. Esto excluirá un espíritu cínico y pesimista tocante a la historia de la Iglesia.

E. Su desarrollo orgánico:

En Marcos 4:26-29 notamos que la edificación de la Iglesia a través de los siglos es como una semilla que crece. Mientras que en Efesios 4:11-16 vemos que es como el desarrollo de un cuerpo humano. Por consiguiente, no debemos esperar la misma precisión en el entendimiento doctrinal y práctico de la Iglesia en sus primeros años como el que encontraremos en períodos posteriores hasta nuestros días.

Debido a este hecho, es crucial que consideremos a los individuos en la historia de la Iglesia en sus contextos históricos, en vez de trasplantarlos injustamente a nuestra presente situación que refleja más madurez y crecimiento en la iglesia que el que pudo haber tenido lugar en sus días.

F. La oposición a su desarrollo:

En el texto clave que estamos considerando, aprendemos que existen fuerzas hostiles a Cristo y a su iglesia y, por lo tanto, que la Iglesia enfrentará oposición a lo largo de su historia. Estas fuerzas hostiles son descritas en el texto como “las puertas del hades”.

La palabra “hades” es usada para señalar el reino de las tinieblas, conformado por su rey, el diablo, y todos sus seguidores, los cuales se levantan en violenta oposición al reino de Dios y a su iglesia en esta era.

La imagen que el texto presenta es la de una ciudad amurallada, cuyas puertas juegan una parte estratégica de su defensa; mostrando, al menos en parte, las fuerzas de la Iglesia asaltando el reino del mal y conquistando, echando abajo sus puertas; en ese sentido, la Iglesia es vista como tomando la ofensiva.

Pero también nos presenta a los poderes del mal ejerciendo oposición contra la Iglesia; desde esta perspectiva, Satanás y sus huestes también son presentados como tomando la ofensiva, razón por la cual Cristo señala que las puertas del hades no prevalecerán contra la iglesia (Mateo 13:24-30, 37-43). Esto nos enseña, al menos, dos cosas:

1. Que debemos esperar encontrar conflicto y oposición espiritual en el desarrollo de la Iglesia en la historia (así como también en nuestras vidas y ministerios como miembros de la iglesia de Cristo).

2. Que aún así debemos ser optimistas al estudiar la Historia de la Iglesia (así como al pelear nuestras batallas presentes), por cuanto las puertas del hades no prevalecerán contra la iglesia de Cristo.

G. Su desarrollo mixto:

Debido a esta real oposición espiritual contra la iglesia de Cristo, encontraremos patrones mixtos de desarrollo en los diferentes períodos de la historia de la Iglesia. En ocasiones la Iglesia se verá cómo teniendo un avance y desarrollo sorprendentes, mientras que en otro momento la veremos en retirada y aparentemente en derrota total.

De igual modo, encontraremos esta mezcla de bien y mal no sólo en puntos específicos en la historia de la Iglesia, sino también en individuos, en las iglesias y en los movimientos envueltos en esta historia. Satanás y sus huestes no sólo atacarán desde afuera, sino también desde dentro; y contarán para ello con dos poderosos aliados:

1. La corrupción que aún permanece en el corazón de los verdaderos creyentes que conforman la iglesia de Cristo (Romanos 7).

2. Los falsos profesantes, los apóstatas y los falsos maestros que por un tiempo vienen a formar parte de la Iglesia (2Pedro 2:1-2).

A la luz de esta realidad, debemos ser bíblicamente realistas al acercarnos a la historia de la Iglesia, de lo contrario terminaremos desilusionados o sobre simplificando las cosas y cometiendo serios errores de juicio. Existe una tendencia a etiquetar cada individuo o Iglesia o movimiento en la historia de la Iglesia como “muy, muy bueno” o “muy, muy malo”. Como resultado de esta mezcla de bien y mal, debemos evitar “idealizar… ninguna rama de la historia de la Iglesia” asumiendo prácticamente que no hay error mezclado en ella.

Justo L. Gonzáles dice lo siguiente al respecto:

"A veces en el curso de esta historia habrá momentos en los que nos será difícil ver la acción del Espíritu Santo. Habrá quienes utilizarán la fe de la iglesia para enriquecerse o para engrandecer su poderío personal. Otros habrá que se olvidarán del mandamiento del amor y perseguirán a sus enemigos con una saña indigna del nombre de Cristo. En algunos períodos nos parecerá que toda la iglesia ha abandonado por completo la fe bíblica, y tendremos que preguntarnos hasta qué punto tal iglesia puede verdaderamente llamarse cristiana. En tales momentos, quizá nos convenga recordar dos puntos importantes".

"El primero de estos puntos es que la historia que estamos narrando es la historia de los hechos del Espíritu Santo, sí; pero es la historia de esos hechos entre gentes pecadoras como nosotros. Esto puede verse ya en el Nuevo Testamento, donde Pedro, Pablo y los demás apóstoles se nos presentan a la vez como personas de fe y como miserables pecadores. Y, si ese ejemplo no nos basta, no tenemos más que mirar a los “santos” de Corinto a quienes Pablo dirige su primera epístola".

"El segundo punto que debemos recordar es que ha sido precisamente a través de esos pecadores y de esa iglesia al parecer totalmente descarriada que el evangelio ha llegado hasta nosotros. Aun en medio de los siglos más oscuros de la vida de la iglesia, nunca faltaron cristianos que amaron, estudiaron, conservaron y copiaron las Escrituras, y que de ese modo las hicieron llegar hasta nuestros días. Además, según iremos viendo en el curso de esta historia, nuestro propio modo de interpretar las Escrituras no deja de manifestar el impacto de esas generaciones anteriores. Una y otra vez a través de los siglos el Espíritu Santo ha estado llamando al pueblo de Dios a nuevas aventuras de obediencia. Nosotros también somos parte de esa historia, de esos hechos del Espíritu" (Historia del Cristianismo; Tomo I; pg. 22-24).

H. La perplejidad de su desarrollo:

Algunos historiadores seculares, al considerar la historia, han llegado a la conclusión de que no podemos encontrar en ella ningún patrón identificable; en otras palabras, que la historia es el producto del caos y que no existe ningún significado ni propósito ulterior en ella. Los historiadores cristianos por momento pueden verse tentados a llegar a la misma conclusión.

¿Por qué en algunas épocas la bendición divina tarda en llegar a pesar de la fidelidad de su pueblo? ¿Por qué el juicio de Dios a veces tarda en llegar a pesar de la infidelidad evidente? ¿Por qué vinieron los grandes avivamientos del 1730's y 1740's en Gran Bretaña luego de una época de gran oscuridad espiritual?

Dos pasajes bíblicos nos proveen parte de la respuesta: Isaías 55:8-9; Romanos 11:33-34.

¿Qué aprendemos de esta perplejidad que encontramos a menudo en el desarrollo de la historia de la Iglesia?

1. Debemos reconocer humildemente la sabiduría de Dios y someternos a ella en aquellos aspectos de la historia de la Iglesia que no somos capaces de entender y analizar.

2. Debemos esperar pacientemente hasta que Dios revele con claridad sus propósitos, ya sea antes de, o al retorno de Cristo. Es esa la razón por la que, generalmente, debemos esperar que el tiempo pase antes de que podamos comenzar a comprender lo que Cristo está haciendo en la edificación de su iglesia.

© Por Sugel Michelén. Todo pensamiento cautivo. Usted puede reproducir y distribuir este material, siempre que sea sin fines de lucro, sin alterar su contenido y reconociendo su autor y procedencia.